"GRAN MAL"
La epilepsia es tan antigua como el hombre. Se sabe de legislaciones acerca de pacientes epilépticos en el código de Hammurabi y en la antigua Grecia se le llamaba "la enfermedad sagrada", pues debido a la característica súbita e inesperada del fenómeno, se creía que los dioses o demonios poseían el cuerpo del enfermo; del griego deriva el término epilepsia que significa "ser tomado desde arriba". Hipócrates, padre de la Medicina, escribió "Acerca de la enfermedad sagrada", y cuatro siglos antes de nuestra era dijo que no era más sagrada que cualquier otra y que tenía su asiento en el cerebro. En Roma se le llamó la "enfermedad comicial", pues el hecho de que alguno de los asistentes presentara una convulsión era una señal de suspender las elecciones o comicios. Hubo entonces epilépticos tan célebres como Alejandro Magno, Julio César, Hércules, Sócrates y conocemos que el apóstol Pablo, Juana de Orleans, Carlos V, Richelieu, Napoleón, Molière, Lord Byron, Dostoevsky, Flaubert, Nobel, Van Gogh, Lennin, Hemingway entre otros, se vieron afectados por la enfermedad.
Posteriormente se volvió a la idea mágica o religiosa de la enfermedad y no hubo progresos en cuanto al conocimiento de la misma sino hasta el siglo XIX cuando las observaciones de Hughlings Jackson marcaron el inicio de una época nueva que continúa hasta nuestros días con avances crecientes.
Dada la característica de excitabilidad que distingue al sistema nervioso, se sabe que si se aplica un estímulo adecuado en calidad y cantidad, cualquier cerebro es capaz de desatar crisis, sin embargo hay diferencias de umbral (nivel para que un estímulo desencadene una respuesta o reacción) que explican que lesiones similares en naturaleza y localización, en algunos individuos produzcan crisis y en otros no. Este umbral para convulsionar se piensa que esté condicionado genéticamente.La epilepsia afecta a 1-2% de la población mundial (2,5 millones en EEUU).La epilepsia afecta a personas de todas las edades y condición socioeconómica, pero se inicia antes de los 20 años en las tres cuartas partes de los casos; su inadecuado control puede conducir a daño cerebral permanente y a trastornos del aprendizaje.
A pesar de los múltiples tipos de epilepsia, hoy por hoy es una condición tratable a través de la medicación regular, entre otros tratamientos.Es fundamental el diagnóstico preciso del médico, para que sea tratada lo antes posible con el fármaco y la cantidad que más se ajuste al tipo que se padece.En la actualidad se puede llevar una perfecta calidad de vida.Ante una crisis lo único que hay que hacer es mantener tumbado de costado al enfermo dejándole espacio para moverse,y no meter ningún objeto en la boca.En unos minutos se pasará.En caso de que pasados cinco minutos no haya cedido o se repitan las crisis,es mejor llamar al servicio sanitario.
Reflexiones personales
"Vínome un arrobamiento tan grande que casi me sacó de mí. Senteme y aún paréceme que no pude ver alzar, ni oír misa"
Sta.Teresa de Jesús
Cuando empezaron yo tenía dieciocho años.Nadie en mi familia padecía epilepsia y una tarde, sola en casa con mi primo,me desplomé perdiendo el conocimiento.Pasaron muchos años en los que las crisis se sucedían sin cesar,fundamentalmente porque el tratamiento no se seguía correctamente.Aceptaba perfectamente la enfermedad,pero me costaba estar pendiente continuamente de tomarme unas pastillitas.A veces las crisis ocasionaban otros efectos,fruto de las caídas:me partí la mandíbula,los dientes,la lengua se llenaba de llagas al morderla en mi inconsciencia, y hubo situaciones en las que las cosas podían haber acabado peor como en la piscina o en las escalinatas de la facultad.Por mi descuido,a veces se sucedían más de una crisis con el peligro que ésto conlleva.
Cuando empezaba a sentir el aura,(una especie de aviso con síntomas diversos que sienten algunos epilépticos),mi corazón latía profusamente y una sensación de ahogo me invadía el pecho.Algo desde lo más hondo de mi ser,me anunciaba un peligro inminente.
Quieres entonces buscar un sitio seguro,llamas a tus familiares con la esperanza de que tengan tiempo de venir a buscarte e intentas llegar a casa antes de que tu conciencia empiece a fallar.Pero éso es peligroso.En cualquier lugar y momento,tu ser te abandona,aún antes de caer,sin que puedas evitar un mal golpe en la caída,o un coche que pasa,o al metro que esperas.La gente a tu alrededor se asusta,te mira extrañada,algunos piensan que es fruto de un exceso de alcohol o drogas..Afortunadamente siempre he tenido ayuda,y las personas que han estado a mi alrededor han aprendido a identificar los síntomas iniciales,como la palidez del rostro y la cara contraída.Según va llegando el momento,el cerebro que va sintiendo paradas sucesivas de conciencia,como si cortaran la luz,va acumulando más y más descargas,y los cortes se repiten con más frecuencia e intensidad.Si estás manteniendo una conversación,de repente llega una de esas desconexiones y eres incapaz de pensar,hablar o escuchar;de repente todo es vacío y ni te das cuenta. Como si de las contracciones de un parto se tratara,al final las descargas más fuertes ya,se acercan tanto entre sí,que llega un momento en el que como si del último aliento de vida se tratase,se produce un último suspiro.Y queda un segundo,una milésima de segundo quizás,en el que tienes conciencia de que se te escapa la vida.Creo que es lo más parecido al momento en que nos llegue la última hora.Realmente no se puede describir mejor.Por muchos "yuyus" que tengas,nunca llegas a acostumbrarte.Siempre te invade el miedo.Es como saber que te vas,pero sin saber que vas a volver.Claro que la experiencia te dice que así sucede,pero nunca se sabe.La intensidad del momento te supera,tu cuerpo se mueve sin control,como si estuviese lleno de electricidad,y tus funciones mentales dejan de estar de tu parte,como si pertenecieran a otra persona.Sólo puedes desear no estar sola;que alguien por favor pueda encargarse de tu cuerpo inerte.Dependerás por minutos de la buena voluntad de la gente y del destino.Después de un grito ahogado comienza todo;convulsiones que tu cuerpo y tu cabeza no podría soportar despierto;y poco a poco llega la calma y despiertas.No se sabe nada después,no conoces a nadie.Ni a tu familia,ni a tus seres queridos.Extrañada miras a todos los que te rodean,y un sueño profundo te invade por el esfuerzo.Quizás,si consigues respetar el sueño,no se repita.
Dada la característica de excitabilidad que distingue al sistema nervioso, se sabe que si se aplica un estímulo adecuado en calidad y cantidad, cualquier cerebro es capaz de desatar crisis, sin embargo hay diferencias de umbral (nivel para que un estímulo desencadene una respuesta o reacción) que explican que lesiones similares en naturaleza y localización, en algunos individuos produzcan crisis y en otros no. Este umbral para convulsionar se piensa que esté condicionado genéticamente.La epilepsia afecta a 1-2% de la población mundial (2,5 millones en EEUU).La epilepsia afecta a personas de todas las edades y condición socioeconómica, pero se inicia antes de los 20 años en las tres cuartas partes de los casos; su inadecuado control puede conducir a daño cerebral permanente y a trastornos del aprendizaje.
A pesar de los múltiples tipos de epilepsia, hoy por hoy es una condición tratable a través de la medicación regular, entre otros tratamientos.Es fundamental el diagnóstico preciso del médico, para que sea tratada lo antes posible con el fármaco y la cantidad que más se ajuste al tipo que se padece.En la actualidad se puede llevar una perfecta calidad de vida.Ante una crisis lo único que hay que hacer es mantener tumbado de costado al enfermo dejándole espacio para moverse,y no meter ningún objeto en la boca.En unos minutos se pasará.En caso de que pasados cinco minutos no haya cedido o se repitan las crisis,es mejor llamar al servicio sanitario.
Oscilo entre la timidez más vulnerable,silenciosa o para algunos distante, a la inquietud saltarina de una mariposa o la naturalidad de una flor silvestre.De cambiantes biorritmos,quizás porque de entre los astros, dicen que es la luna quien me afecta.Ando buscando la serenidad, el término medio,que como reza mi nombre,es el camino de la virtud.Aficionada a lo oriental y al gusto por la armonía, la meditación y otros derivados.Me gusta viajar,el "Camino de Santiago" y todo aquello que me ponga en contacto con la tierra y la naturaleza;sin embargo,¡qué no todo sea misticismo por favor!,que de la Madre Tierra viene la cerveza o el vino, y desde los más remotos tiempos han existido la música y los bailes.Me he cansado de quienes no aportan más que ansiedad,egoísmo y presunción,y cada vez quisiera acercarme más a los que tienen algo que contar o enseñarme,practicando el respeto y la tolerancia.No me gusta sentirme agredida,aunque sea tras la excusa de bromas sin sustancia,ni menospreciada por los ignorantes más redomados que hacen de su pseudointeligencia un sayo, para elevar su propia inferioridad a costa de la estima ajena.Alguien me describió una vez como "caramelo con relleno",supongo que porque como otra de mis aficiones es la psicología,creo en la inteligencia emocional,en el mundo interior,en el universo de los sentidos y me manejo sin miedo hablando de sentimientos.¡Qué le vamos a hacer!aún quedamos algunos que creemos en la belleza interior.>
ignatus dijo
Impresionate,y te lo digo muy en serio.Eres muy valiente.No se me ocurre mucho más por ahora.
9 Diciembre 2006 | 07:20 PM