Leyendo el blog del Sr.Toyama, que con razón recriminaba la falta de respeto que observó del personal en una visita a la catedral de Burgos,me hizo recordar las excedencias del clero.Otro tipo de mercaderes que a lo largo de los años han mantenido la mejor institución organizada que subsiste a costa de sus fieles seguidores,que por tradición y educación,han tomado como un pecado capital el no obedecer los designios de la iglesia.Quizás cuando la tradición llegase a nuestros padres,ellos tuvieran mecanizados las normas de acudir a misa,dar limosnas obligadas,llevar un obsequio al párroco por navidad...

Me bautizaron como católica,apostólica y romana.Y aunque no soy practicante,me considero creyente,aunque no sepa si es a Dios,Yavhé,la Naturaleza o cualquier otro ser supremo de las distintas religiones conocidas.Quizás es que me sienta sensible a una energía superior a mi conciencia,que bien podría ser la de un extraterrestre.Pero me siento lejana a los dogmas extrareligiosos que han instaurado los dirigentes vaticanos;porque "extratodo" parece ser lo que predican,siempre en contra de la evolución,del progreso,de los derechos individuales.No puedo ser eclesiástica porque creo que ante todo la vida la resuelve cada uno, y los problemas los sufre y los arregla cada cuál.Matrimonios homosexuales,aborto,el problema islámico,la eutanasia...y un sinfín de conceptos que los políticos también han subido a la palestra,parecen encontrarse con la Oposición con mayúsculas,porque claro, siempre tenemos que hablar de la iglesia con "respeto".Pero salvo contadas ocasiones, a mí me han hecho creer en ella con minúsculas y como me ocurre con los partidos políticos,"Política" e "Iglesia" me producen la misma indiferencia que unos partidos u otros.No veo que mi vida cambie lo más mínimo,ni se arregle en ningún caso, esté quién esté en el poder.Y por ello no pongo atención;y por ello repito en todas las evaluaciones con un "necesita mejorar".

En mi último camino a Santiago este verano pude reafirmarme en estos pensamientos.No es el mío un peregrinaje religioso,pero éso pertenece a otro artículo.Tras llevar cuatro jornadas en pleno julio (cuarenta grados),treinta kilómetros ése día y al límite de la deshidratación por no poder beber hacía cuatro horas,mi única esperanza era llegar a un pueblecito que en la guía señalaban como lugar de recogida en la casa del cura.:Mataelpino.Al llegar veo una moderna iglesia rodeada de verde jardín y rosas,con un anexo tipo chalet de sierra,todo ello con un estilo similar que insinuaba buenas comisio...perdón,limosnas.Ya era tarde para continuar y resoplando aliviada,llamé a su puerta.Me abrió un individuo alto y delgado,calvete,con gafitas,con un aspecto dudoso envuelto en su bata de seda granate.Al presentarme con mi acreditación de peregrina,pidiendo por favor un sitio para dormir con mi saco -un techo- que es costumbre dejar,el individuo tras dar vueltas para excusarse sin argumentos,me niega cobijo porque la sala a la que se aludía en la guía,estaba con algunos pupitres.Le pedí otro lugar,un huequito mismo en esa sala,un almacén,en la misma iglesia (estaréis de acuerdo conmigo en que un aislante y un saquito caben en cualquier sitio) pero se negó.Me habló de un refugio,de montaña,a quince kilómetros "párriba" (total,a la vuelta de la esquina), que suponen prácticamente cuatro horas en llano y fresca,y no era el caso.Viéndome sola y en la calle,le sugerí que me dejara al menos dormir en el césped de la iglesia,en la calle, pero al menos detrás de la verja, aunque junto a ella pasasen todos los paisanos y tampoco suponía mucha protección.
El curilla se negó porque los aspersores según decía se encenderían y no los iba a apagar por mí (textualmente).Entonces se me ocurrió pedirle que me dejara extender el saco en el suelo bajo el porche,pero por enésima vez volvió a negarme asilo porque decía que claro,tendría que comer...(¿se referiría a qué le mancharía de migas las baldosas?).Para colmo mi saco era un decir,porque como ha sido éste un verano de tal oleada de calor,me llevé para aligerar la mochila una sábana-saco,en definitiva una sábana,que desde luego era insuficiente para las madrugadas de Siete Picos.Tuve que irme de allí,desesperada y echando alguna lagrimita de indignación y frustración.

Subí calle arriba pensando atropelladamente dónde podia acudir a las nueve de la noche;el pueblo era tan pequeño que no disponía de hostales de ningún tipo ni cuartelillo porque pertenecía a otro ayuntamiento.Sumida en mis pensamientos,escuché gritar:-"¡qué tal peregrina!".Era raro encontrar en esas tierras gente que supiera del camino,porque la ruta Madrid-Santiago lleva poco tiempo,está poco concurrida y por éso no tiene infraestructura.Un chico joven desde una casa con una piscina comunitaria, me llamó y al verme tan afectada le conté lo ocurrido.Se acercaron otras personas,su familia..intentaron recomendarme algún lugar a los pies de la montaña para dormir al aire libre,y me ofrecieron un baño en la piscina y descansar un poco para encontrarme mejor.Fueron muy amables,me sentí con ellos muy arropada;me di un baño que ciertamente relajó mis músculos,y una ducha tonificante.Se percataron entonces de unas ampollas que tenía en ambos pies que estaban sangrando,porque como se vería un par de jornadas después estaban infectadas.Me curaron.Después me fui con el hermano y una pareja de amigos suyos,a tomar algo en una terraza,dejando todo allí,y al regreso,me despedí de la familia que estaba al fresco de la noche,mientras J. me anompañaba a la iglesia;llevamos una guitarra y encendió un poco de "choco" para relajar la velada.Después de fumar y escuchar alguna melodía,me retiré porque me levantaba temprano,mientras J.vigilaba que me quedara bien resguardada.La noche fue fría,los aspersores saltaron a las seis de la mañana mojándome todo y la humedad impidió que pudiera dormir introduciéndose en los huesos..

Continué mi camino,kilómetros y kilómetros siguiendo la estrella del norte.Y por fin me encontré llegando a Santiago con otros compañeros peregrinos que conocí durante el viaje.Lo regamos con ribeiro y cumplimos las tradiciones en la catedral.Cuando fuimos a escuchar la "misa del peregrino" de repente un anciano cura vestido a la vieja usanza pero con la tirilla de su hábito colgando por fuera descolocada, como si se acabara de levantar,comienza a chillarme:"¡¡sinvergüenza,desvergonzada...!!" y otra serie de improperios que deduje debían de ser culpa de una camiseta sin mangas por la que asomaba algo de mi "prominente" barriguilla,que si bien no dejaba ver ni mucho menos el ombligo parecía irritarle sobremanera.-"Curioso"-me dije.-"No debe haberse fijado en el precioso tanga rosa que asoma por el culo de esa jovencita que tengo delante ni en el calzoncillo de ese pelanas grunch".La gente nos observaba con extrañeza,mientras yo decidí no hacerle ningún comentario por respeto al lugar y a sus canas.

Es cierto que se debe respeto a la casa de Dios,¿saben los religiosos militantes de profesión acaso que es éso? que me definan el concepto,qué parte no entienden.Quizás convendría que la iglesia gastara parte del dinero que utiliza en su boato,en hacer unos cursos de reciclaje para los jóvenes (y no tan jóvenes) curas aburguesados que se dedican a disfrutar de la buena vida que su respetable condición les proporciona.Que recuerden lo que es dar cobijo o ayuda al que lo necesita como predicaba Jesucristo;que lean de nuevo las sagradas escrituras para ver como Jesús entró en el Templo recriminando el uso y abuso de poder,y olvidando su verdadero fin para con los necesitados.Que vuelvan a entender lo que significa el concepto CARIDAD.
Cierto que no todos son iguales.En otros peregrinajes he tenido el honor de conocer gente muy potente que promueve actividades,consigue que un pueblo entero colabore en levantar un albergue de peregrinos con su esfuerzo y enseres,ayude a sus parroquianos y sea un vecino más, querido por todos y añorado cuando se marcha;curas que lo mismo se toman unas cervezas contigo,que se bailan un pasodoble en las fiestas del pueblo;gente instruida,con la que se puede hablar de cualquier cosa con naturalidad sin que recuerdes a qué se dedican;religiosa de vocación y convicción,pero que están en el mundo evolucionando con las necesidades que el progreso requiere.A nadie juzgan,a todos dan consuelo y prestan su tiempo y atención en escuchar los males del espíritu o las debilidades de la carne sin extrañeza.Gente cercana,porque no entienden la relación con los demás de otra manera.No es su oficio el que ha hecho de estas personas lo que son;sino personas como éstas las que honran el oficio; las que elevan la religión a algo más de lo que conocemos.Gente que no tiene por qué ser religiosa,también gente seglar, personas corrientes como esta familia y mucha otra gente amabilísima que encontré en mi camino,que siempre ofrecieron lo poco que tenían;que todavía entienden que donde comen o duermen tres,lo hacen cuatro.En definitiva,verdadera GENTE DE DIOS de la que todavía tiene mucho que aprender nuestra "respetable" gente del clero.