Ni las drogas, el alcohol, el sexo o la cárcel acabaron con él.Los años le respetaron y aguantaron sus abusos y homenajes, de los cuales no pudo prescindir durante toda su existencia.Una neumonía como cualquier otro hombre mortal lo ha llevado a la tumba. Era un showman, un máquina en directo a la que afortunadamente, yo tuve ocasión de ver. Fue impresionante la energía que allí se respiraba, aunque ya estuviera tocadillo y algo vejete. Tuvo una larga y buen aprovechada vida, la que eligió tener, y aunque no se le puede aplaudir muchas cosas, su talento es indiscutible, y ya era una leyenda aún antes de morir. James Brown es uno de esos clásicos que no morirán nunca: Descanse en paz.