Mar adentro, mar adentro,
y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños,
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.

Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno,
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo;
es como penetrar al centro del universo:

El abrazo más pueril,
y el más puro de los besos,
hasta vernos reducidos
en un único deseo:

Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras:
más adentro, más adentro,
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.

Ramón Sampedro

Aquí os dejo el triller de la peli de Amenábar sobre la historia de Ramón, en el que volvemos a escuchar el conocido poema del protagonista, bello sin duda tanto como él; el director trató desde el respeto y la objetividad tema tan delicado y controvertido, y los protagonistas hicieron un papel espléndido sin duda.

La eutanasia es un tema apabullante, pero ¿quién está en la verdad para castigar a quién desea desde su lucidez el fin de su existencia? La vida de Ramón nos ha hecho seguro reflexionar sobre lo que haríamos en su lugar, y creo que es imposible adivinarlo. Yo tras conocer la existencia de este hombre hace años, o ver la película, aún no he sabido darme una respuesta. Una de las preguntas más importantes que el hombre se ha planteado desde que es hombre, es la que aquí se plantea. Creo que yo no sería tan valiente.