Me encuentro desorientada; lo cierto es que no tengo problemas en convivir con otro tipo de relaciones en otros contextos sociales como puede ser el ocio, la familia, el trabajo etc. No me asustan las mezclas creo que sé separarlas.

Tengo un problema de nostalgia por un lado; echo de menos a cierta persona que no es mi pareja (no la tengo de hecho) aunque no la tenga tan lejos. Su carácter siempre tolerante y comprensivo, sus buenos modales y su raciocinio por encima de los impulsos viscerales siempre, más pronto o más tarde, me hacía reaccionar ante los problemas que pudieran parecer grandes. Me ayudaba a conservar o volver a la templanza. Una persona que da la imprensión de ser buena persona y lo es, accesible y humana; durante bastante tiempo en su vida se ha dedicado a estudiar y trabajar su propia estabilidad, sus emociones..

Mantengo una relación cordial o amigable, tanto que no se sabe donde está el límite entre la "confianza que da asco" propia de la familia, y la relación aséptica e insensible al conocimiento mútuo de la otra persona de ya unos cuantos años.

Las relaciones suelen pasar por distintas etapas hasta su irremediable escisión. Todas, hasta las unidas por lazos de sangre, caen en un profundo aburrimiento y deshumanización. Desaparece la ilusión, los valores que se ven en la otra persona y lo que nos gusta nos acaba desagradando. La atención a las buenas costumbres, a los detalles desaparece también. Tras ésto comienzan a envolver a las personas aires de independencia, el interés toma un giro de 180º y las miradas se dirigen a otros campos de vino y rosas como diría foremans; cuando entonces alguien se queda en el presente, en lo que se convierte en pasado, la nostalgia es cuando toma el protagonismo principal.

La evolución de la amistad puede ser de cualquier manera y tomar cualquier dirección; es impredecible. Se necesita muy buena voluntad de las partes para que lo que fue no se convierta en lo que podía haber sido. Es importante querer conservar la esencia de la unión, la amistad, la fraternidad, o el cariño; cualquiera de estos conceptos que representa a amigos, familia, pareja, compañeros...cualquier sentimiento que representa la sociabilidad humana tan necesaria, los "depósitos de amor" como lo denominaban en un libro que leí una vez y que tan importantes son para el buen desarrollo de nuestras emociones y equilibrio personal.

Las uniones no son siempre de amor o cariño aunque son las más satisfactorias. A veces nos dejamos atrapar en relaciones caóticas y conflictivas, dependientes en su base. Quizás las peores porque son las que más nos detienen. De entre ellas siempre suele haber un tipo de personas que nos desborda especialmente, un personaje, una actitud, que nos enerva o que nos desmorona. Nos vuelve débiles, sensibles, y nos aleja de nosotros mismos entrando en un laberinto de confusión. Dejamos de dominar las situaciones y ellas nos pueden totalmente.

Es en esos momentos que la paz es el antónimo constante de nuestra realidad. Cualquier contexto o suceso nos acaba afectando; es cuando más usamos la lógica y menos funciona; es cuando la otra parte, según el estrato de relación a la que pertenezca, comienza a ir parece en contra constante de nuestra actitud o de lo que conocimos de su persona. El desconocimiento es cada vez mayor, y la única frase que siempre se repite es "es como si no te conociese". Ésto no hace sino agravar la confusión que se siente y el consiguiente conflicto interior. Parece que hacia el exterior se comporta uno justo al contrario de como se siente, mientras una extraña clarividencia parece traducirnos el pensamiento de la otra persona siempre ajeno, siempre llevando la contraria como si cada vez os entendiérais peor.

Quisieras desahogarte con alguien. Huir del conflicto que después de tantas vueltas y intentos por aclararlo, te persigue. Sucumbir, ceder y conformarte, y simplemente salir corriendo de allí aunque te duela la distancia. Ir en busca de protección, de cobijo. Pero recuerdas que esa persona a la que echas de menos era tu mejor amig@. El dolor, la resignación y la frustración es aún mayor.Desearías aliviar la carga de lo que sientes hablando porque sabes que en el fondo tu visión no es equivocada; pero no puedes hablarlo ya. Se ha llegado a ese estado típico de la culpabilización, porque ante cualquier cosa que pronuncies eres tú la persona equivocada o problemática, o la neurótica. Y te sientes más pequeña y más frustrada otra vez; cuando estabas dispuesta a no querer ir más contra corriente y usar tus escasas armas para sanarte parece que sólo puedes decir "quién me pone la pierna encima". Podrían llegar los reproches, estrategia muy extendida o la "catalogación", ésa otra costumbre que tienen las personas de encasillarte pasado el tiempo como si de toda la vida te conociesen...eso sí, diciéndote siempre lo que ellas creen de ti, siempre tirando para su terreno. Podrás sorprenderte con actitudes avasalladoras; en fin hay variedad, lo que menos esperes, lo que más odies, lo que antes hubiera sido motivo para que tu amig@ te consolase...ahora será parte de su ser y a tus preguntas de sorpresa, te dirá que ha sido así toda la vida.

Sé que es todo un poco general; no puedo dar detalles, aunque necesito liberar tensiones. Ya dije que mi categoría sobre la levedad del ser que comprende reflexiones, vivencias personales, intimidades o preocupaciones, o sea lo más parecido a un diario, estaba bastante vacía y no era porque no haya tenido con que llenarla. De hecho ha sido por no dar la brasa y convertir ésto en un melodrama. Tampoco quiero personalizar. Lo cierto es que filosofando un poco ya me relajo.