Como ya anuncié hace tiempo, una de las secciones de la categoría "Las Maravillas de la M" es el Mangare. Aquí tenemos una fácil y económica receta que nos vale para comer con placer cuando haya poco en la nevera, hasta para quedar bien como anfitriones de una velada en casa.

INGREDIENTES

- Spaghetti en cantidad equivalente a los comensales
- 1 bote de pesto
- sal y aceite
- opcional: lata de anchoas, ajo y queso rallado

ELABORACIÓN

Poner a ebullición agua en una cacerola, con un puñadito de sal y un chorrito de aceite; cuando alcance el punto, echar los spaghettis.
Dejarlos cocer hasta que estén al dente (ni muy duros ni muy blandos) aunque dependerá de la marca y del gusto, por lo que no pongo tiempo (todos sabemos cocer pasta).
Cuando estén colar el agua y darles un golpe de agua fría.

Opcionalmente se pueden sofreir unos dientes de ajo picaditos, o quedan deliciosos también con unas anchoas de lata, picaditas. Bastará de todas formas con los spaghettis echandoles la salsa de pesto por encima. Para quien guste del queso, espolvorear cualquier tipo. Se pueden gratinar pero quedan secos.Es un plato para disfrutar del aceite que tiene la salsa e incluso echarle unas gotas de un buen aceite de oliva extra.

Tiene un rico sabor, diferente, y dota al plato de un cierto toque mediterráneo fuera del clásico tomate frito cuando te acostumbras a la salsa si no la conoces aún. Rapidísimo de hacer, el único inconveniente es que para comprar las latitas de pesto habrá que ir a un supermercado mediano o gran superficie. Los "Día" no lo tienen, los "Opencor" sí. En el resto de lugares...lo tendréis que buscar vosotros. El pesto se conserva bien en la nevera dentro de un tiempo prudencial. Si se va secando, es suficiente con echarle aceite de oliva extra virgen y remover.

Con una buena botella de vino quedaréis como unos espléndidos gourmets italianos. En este caso yo me di el homenaje con un tinto espumoso.